viernes, 3 de julio de 2015

ANAR AL PRÉSSEC I MATAR LA GANA...??



La meva mare diu què: "Ara vaig i menjo un préssec"...!

Jo l'hi he dit: "Què per menjar un préssec no té d'anar-se'n...! Hahahaha 

I, l'hi dic: Perquè vols menjar el "PRÉSSEC"...?? 

Exclama TOT dient: "Per matar la gana"...!!
Jo l'hi he dit què ho diu malament segurament... 
Cal dir: "Acontentar la gana".!!
I no pas: "Matar la gana".!!

Perquè...??

- És perquè si diu: "Matar" i la mata, doncs es morirà ella de gana. I no pas la "GANA" és la què es mort...!

En canvi si diu: "ACONTENTAR" pot aconseguir d'acontentar-se "ELLA" amb la "GANA" i el deliciós "PRÉSSEC...! 

Rectifica TOT CONTENTA, i TOT seguit:
...Coincidim què el tip de RIURE, també alimenta Hahahaha 

Recordeu: "JO SÓC"...!



LA INDIFERÈNCIA RELIGIOSA

La descreença o l'absència de creences religioses no és el mateix que l'ateisme.
Una cosa és no creure en Déu i una altra cosa és afirmar que no existeix, tenir una doctrina al respecte. La majoria de la gent que podríem anomenar "no religiosa" ignora la qüestió i no es defineix. Molt més li interessen les qüestions terrenals que les qüestions metafísiques, que sempre són cosa d'una minoria. El pitjor de tot: LA INDIFERÈNCIA RELIGIOSA...







Historia del irracionalismo moderno

Publicado por  el 6 ago, 2008 en Humanismo Secular |

Historia del irracionalismo moderno

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Reseña del libro :
Explaining Postmodernism: Skepticism and Socialism from Rousseau to Foucault
Stephen R. C. Hicks
Scholargy Publishing, 2004
¿Qué es Postmodernismo? El término puede ser tan variable en significado como la calculada ambigüedad que cultiva el verbo oscuro de sus principales figuras intelectuales. Es frecuente que con él se pueda hacer referencia a manifestaciones diferentes en el mundo del arte, de la literatura, o del pensamiento filosófico y político. Sea como sea, y para entendernos, podemos convenir en denominar así al canon intelectual propio de lo que hoy representa el establishment que domina las instituciones y ambientes culturales, académicos y políticos del mundo desarrollado desde mediados del siglo pasado.
Veamos algunos de los temas culturales, académicos y políticos que saturan el entorno intelectual de cualquier persona educada que vive en cualquier país desarrollado de principios del s. XXI. Son, por ejemplo, si las sociedades occidentales son progresistas en cuanto a libertad e igualdad de oportunidades o si son racistas, sexistas y clasistas de un modo sofisticado. Si lideran un mundo más libre y próspero o depredan a las economías autóctonas más débiles, que viven en armonía con la Naturaleza. Si sus ciudadanos son más saludables y viven más o si viven en una cultura consumista alejada de lo natural. Si los individuos deben ser tratados según sus méritos individuales o si su pertenencia a colectivos de sexo, cultura, o raza debería ser (positivamente) discriminada. Si el legado literario y artístico de Occidente es un destilado de valores universales o es la expresión estrecha, intolerante e imperialista del humano varón, blanco y de clase alta que oprime a demás colectivos y a las otras culturas no europeas. Si la Ciencia constituye un método de adquisición de conocimiento objetivo y nos informa acerca de la realidad o si sólo es una construcción social, un mito o una narración alternativa entre tantas otras posibles. Si el proyecto educativo debe incidir más en construir una identidad social para un ser que es esencialmente indeterminado (tabla rasa), en moldear su lenguaje de modo que sea sensible a su identidad de sexo, raza y cultura, o en transmitir conocimiento a niños que se convertirán en adultos independientes. Más académicamente, las tendencias en teoría del Derecho parecen apoyar el criterio según el cual la objetividad y la neutralidad en el razonamiento legal son un fraude, ya que toda decisión es subjetiva y los textos legales protegen los intereses del varón blanco en contra de los intereses de todos los grupos históricamente marginados. Análogamente, la crítica literaria postmoderna tiene como objetivo la deconstrucción del texto para desenmascarar cómo los intereses de sexo, clase o raza configuran los sentimientos de autor por debajo de sus aparentes motivaciones objetivas: así, Herman Melville podía creer que en su Moby Dick exploraba el tema universal de la ambición, el hombre y la naturaleza, pero en realidad el capitán Ahab representa el autoritarismo explotador del patriarcalismo imperialista y el malsano propósito de la tecnología de dominar la Naturaleza.
Algunos asuntos más concretos pueden ocasionarnos bastante perplejidad y casi siempre frustración cuando se intentan argumentar desde bases racionales. Por ejemplo, ¿cuál es la razón de que movimientos y partidos conocidos como de “izquierda”, que pregonan su laicidad continuamente, den soporte a movimientos islamistas, favorezcan la construcción de mezquitas, aplaudan el humillante velo islámico como una “decisión personal”, faciliten los tabúes religiosos alimentarios en los colegios públicos y promocionen encuentros confesionales? ¿Por qué los socialistas españoles cooperan con partidos “nacionalistas”, bastante reaccionarios por otra parte, en la imposición de lenguas regionales a quienes no las usan, y en la supremacía de derechos colectivos e históricos sobre los derechos de las personas individualmente consideradas?
Todo movimiento cultural -y político- está definido por sus premisas filosóficas fundamentales. Por lo tanto, si queremos comprenderlo debemos plantearnos cuestiones sobre su historia intelectual, principalmente epistemológica y política, pero también en los campos de las ciencias físicas, de la metafísica y en su concepción de la naturaleza humana. Las dificultades, hasta ahora, para abordar una comprensión ordenada del fenómeno postmoderno vienen dadas por su propia actualidad tanto como por su presunta falta intrínseca de orden y sistema. Estas dificultades son las que aborda Stephen Hicks en este ensayo, examinando las raíces filosóficas y el desarrollo histórico del fenómeno, y mostrando que sí podemos encontrar un orden y un sistema que subyace, aunque esté basado en la irracionalidad. El estilo del autor es claro y estructurado, tanto que nos recuerda al que Sokal y Bricmont emplearon en su célebre Imposturas intelectuales y que atrapa rápidamente tanto al lector informado como al lego en la materia. Se demuestra una vez más que la claridad no tiene por qué ser superficial, como lo obscuro no tiene por qué ser profundo.
Una primera línea de análisis es la historia de la crisis filosófica de la razón y la realidad objetiva de la Ilustración, tras la obra de Kant. Hicks capitula los principales argumentos metafísicos y epistemológicos de los principales autores y escuelas filosóficas de lo que se ha dado en llamar Contra-Ilustración de los siglos XIX y XX. En su argumentación, el convencimiento de que la razón es incapaz de conocer la realidad absoluta (Kant) y de que ésta es intrínsecamente conflictiva y absurda (Hegel) conducen a la filosofía alemana -predominante en el s. XIX- por los caminos de la especulación metafísica y el irracionalismo epistemológico. Lo que en un principio es un intento de mantener a Dios y la religión más allá de la razón culmina con la metafísica nihilista de Heidegger: “todo ser, en cuanto que es un ser, está hecho de nada”. En filosofía de la ciencia, tras las crisis del positivismo lógico y de la filosofía analítica, a mediados del s.XX se debe “renunciar a toda pretensión de que [la ciencia] lleve a los científicos, y a aquellos que aprenden de ellos, más y más cerca de la verdad” (Thomas Kuhn). Si la razón, el pensamiento y la ciencia no tienen conexión objetiva alguna con la verdad y la realidad (sean éstas lo que sean), entonces las distintas disciplinas del pensamiento se convierten en puramente críticas o analíticas. En resumen, según Hicks el postmodernismo tendría sus raíces filosóficas profundas en las consecuencias de la epistemología Kantiana.
En la segunda línea de análisis, Hicks resume el desarrollo conceptual de los colectivismos de la contra-Ilustración. Un repaso, desde este punto de vista, de la obra de Rousseau, Hegel, Herder y Fichte, muestra la base de los movimientos culturales que devinieron en políticos en los s. XIX y XX. Mientras que los colectivismos “de derecha” -fascismo y nacionalsocialismo- son derrotados durante la Segunda Guerra Mundial, el socialismo -que comparte con éstos lo principal de su fundamento filosófico y programa ideológico- se afianza en el panorama intelectual, coincidiendo con el desarrollo conceptual del Postmodernismo. Sin embargo, las predicciones fundamentales del marxismo resultaron fallidas: El capitalismo no había llevado a toda la población al proletariado, ni tampoco había colapsado tras la depresión y las guerras mundiales. Es más, la riqueza aumentaba en las naciones capitalistas. Checoslovaquia y las declaraciones de Khrushchev incomodan a muchas conciencias. La revolución del proletariado no sería pues tan racionalmente inexorable. La escuela de Frankfurt teoriza que el marxismo clásico está demasiado ligado a la razón, que la razón conduce a las grandes patologías sociales y que la teoría social debería incorporar fuerzas psicológicas menos racionales. Se produce el necesario doble cambio, ético y epistemológico, y la filosofía del postmodernismo brinda la base conceptual adecuada. De necesidad a igualdad. De riqueza-buena a riqueza-mala. De producción industrial a conservacionismo medioambiental. La conciencia internacional del proletariado es un concepto demasiado abstracto y ligado a la razón y la realidad objetiva, por lo tanto los movimientos culturales marxistas en todo el mundo se diversifican en socialismos de raza, sexo e identidad cultural y étnica.
Llegados a este punto, adquiere sentido la tesis que declara el autor al comienzo de su trabajo: “El fracaso de la epistemología hizo posible el postmodernismo, y el fracaso del socialismo lo hizo necesario”. ¿Qué es pues lo que se ha venido denominando como postmodernismo? Stephen Hicks nos da algunas respuestas basándose en la obra de los autores que considera la expresión máxima de este movimiento: Foucault, Lyotard, Derrida y Rorty, principalmente. El Postmodernismo conecta la filosofía con la política. Su fortaleza es el mundo académico y sus armas el lenguaje y la retórica. Su bagaje epistemológico permite a Foucault afirmar que “todos mis análisis están en contra de la idea de necesidades universales en la existencia humana” o que “no tiene sentido hablar en el nombre -o en contra- de la Razón, la Verdad o el Conocimiento”, o a Lyotard que “razón y poder son uno y lo mismo”. La concepción no-cognitiva del lenguaje da un nuevo valor a la retórica. Puesto que el lenguaje no conecta con verdad o realidad externa alguna, el objetivo de la retórica no es la cognición sino la persuasión. Entonces, se puede usar el discurso contradictorio como estrategia. Como afirma Derrida: “los discursos son elementos tácticos o bloques que operan en el campo de la relación de fuerzas; puede haber discursos diferentes e incluso contradictorios dentro de la misma estrategia”.
Postmodernismo y Tercera Cultura
Quizá la cita más inquietante que aporta Hicks sea ésta de Frank Lentriccia: “el Postmodernismo no busca hallar el fundamento y las condiciones de la verdad, sino ejercitar el poder con el propósito del cambio social”. ¿Dónde nos deja todo esto? ¿Cuál debe ser el programa cultural, científico y filosófico para el s. XXI? En palabras del propio Stephen Hicks:
“Mostrar que un movimiento conduce al nihilismo es importante para comprenderlo, como lo es mostrar que un movimiento defectuoso y nihilista puede aún ser peligroso. Remontar las raíces del postmodernismo hasta Rousseau, Kant o Marx explica cómo todos sus elementos llegaron a entretejerse. Pero identificar las raíces del postmodernismo y conectarlas con los males del presente no lo refuta. Lo que aún se necesita es una refutación de esas premisas históricas y la identificación y defensa de sus alternativas. La Ilustración estaba basada en premisas opuestas a las del postmodernismo, pero mientras que la Ilustración fue capaz de crear un mundo magnífico en base a esas premisas, las articuló y defendió sólo de modo incompleto. La debilidad es la única fuente del poder del postmodernismo contra ella. Completar la articulación y defensa de esas premisas es por lo tanto esencial para mantener en lo sucesivo el progreso de la visión Ilustrada y protegerla de las estrategias postmodernas”.
Antonio Arturo Gonzalez
Julio de 2008
***
Contenido:
Capítulo Uno: Qué es Postmodernismo
La vanguardia postmoderna. Foucault, Lyotard, Derrida, Rorty
Moderno y postmoderno
El modernismo y la Ilustración
Tesis académicas postmodernas
Tesis culturales postmodernas
¿Por qué el postmodernismo?
Capítulo Dos: El ataque de la Contra-Ilustración a la Razón
Razón Ilustrada, liberalismo y ciencia
Los inicios de la Contra-Ilustración
La conclusión escéptica de Kant
Por qué Kant es el punto decisivo
Después de Kant: realidad o razón pero no ambas
Soluciones metafísicas a Kant: De Hegel a Nietzsche
Dialéctica y religión salvadora
Contribución de Hegel al postmodernismo
Soluciones epistemológicas a Kant: el irracionalismo de Kierkegaard a Nietzsche
Resumen de cuestiones irracionalistas
Capítulo Tres: El Colapso de la Razón en el Siglo Veinte
Síntesis de Heidegger de la tradición Continental
Separando razón y lógica
Las emociones como reveladoras
Heidegger y el postmodernismo
Positivismo y filosofía Analítica: de Europa a América
Reformular la función de la filosofía
Percepción, conceptos y lógica
Del colapso del Positivismo Lógico a Kuhn y Rorty
Resumen: Un vacío a ser ocupado por el postmodernismo
Primera tesis: el Postmodernismo como resultado final de la epistemología de Kant
Capítulo Cuatro: El Clima del Colectivismo
De la epistemología postmoderna a la política postmoderna
El argumento de los tres próximos capítulos
Respuesta a la crisis socialista de teoría y evidencia
De vuelta a Rousseau
La Contra-Ilustración de Rousseau
Colectivismo y estatismo de Rousseau
Rousseau y la Revolución Francesa
Política de la Contra-Ilustración: Colectivismo de Derecha y de Izquierda
Kant sobre colectivismo y guerra
Herder sobre relativismo multicultural
Fichte sobre la educación como socialiación
Hegel sobre el culto al estado
De Hegel al siglo veinte
Colectivismo de Derecha versus Izquierda en el siglo veinte
Auge del Nacional Socialismo: ¿Quiénes son los socialistas reales?
Capítulo Cinco: La Crisis del Socialismo
Marx y Esperando a Godot
Tres predicciones fallidas
El socialismo necesita una aristocracia: Lenin, Mao, y la lección de los Socialdemócratas Alemanes
Buenas noticias para el socialismo: depresión y guerra
Malas noticias: el capitalismo liberal renace
Peores noticias: las revelaciones de Kruschev y Hungría
Respuesta a la crisis: cambio del estándar ético socialista
De necesidad a igualdad
De Riqueza buena a Riqueza mala
Respuesta a la crisis: cambio de epistemología socialista
Marcuse y la Escuela de Frankfurt: Marx mas Freud, u opresión mas represión
Auge y caída del terrorismo de Izquierda
Del colapso de la Nueva Izquierda al postmodernismo
Capítulo Seis: Estrategia Postmodernista
Conexión de epistemología y política
Máscaras y retórica en el lenguaje
Cuando la teoría choca con los hechos
Postmodernismo Kierkegaardiano
Revocando a Trasímaco
El uso de discursos contradictorios como estrategia política
Postmodernismo Maquiavélico
Discursos retóricos Maquiavélicos
La Deconstrucción como estrategia educativa
Postmodernismo ressentiment
Ressentiment Nietzscheano
Foucault y Derrida sobre el fin del hombre
Estrategia ressentiment
Post-postmodernismo
Enlaces
Amazon:
http://www.amazon.com/Explaining-Postmodernism-Skepticism-Socialism-Rousseau/dp/1592476422/ref=sr_1_2?ie=UTF8&s=books&qid=1216488215&sr=8-2
Google Books:
http://books.google.es/books?id=oxOTMZD_fecC&dq=stephen+hicks+explaining+postmodernism&ei=4yGCSNSRHKOQjgHsu5jXCA
NO PERDEU DE VISTA LA FONT D´AQUEST ESCRIT, VISITEU-LA, QUÈ TÉ UN CONTINGUT IMPERDIBLE. ATENCIÓ: http://www.terceracultura.net/tc/?p=134