martes, 28 de marzo de 2017

LAS NARRATIVAS DE LA VIDA - LA IL·LUSIÓ, EL DESIG, I LA REALITAT EMERGENT

Això em sona a l'ordre del discurs de M. Foucault...!


El historiador israelí nos comparte su reconstrucción de los mecanismos que han hecho de la humanidad la especie dominante.
PIJAMASURF.COM




Puedes escuchar la entrevista completa (en inglés) aquí.





Comentari


Això em sona a l'ordre del discurs de M. Foucault...!


, es decir, que busca comprender las tácticas y estrategias que utiliza el poder, va a enumerar todos los procedimientos utilizados para conjurar los poderes y peligros del discurso (enfocado en su dimensión de materialidad y de acontecimiento).
ES.WIKIPEDIA.ORG
David Paraire Brugués http://turing.iimas.unam.mx/.../Foucault...

El primer "problema" con el que se topa Foucault en esta obra, es que es un discurso, que habla sobre el discurso. Esta autoreferencialidad es similar a la que se encontraron los matemáticos al tratar de explicar las matemáticas con matemáticas, y a la que actualmente se enfrentan las ciencias cogno...
TURING.IIMAS.UNAM.MX
Emanuel Szewczyk Una de las herramientas con las que el ser humano cuenta para comprenderse asi mismo y el universo que le rodea es la observación. Ahora es verdad que todo sistema de interpretación por tanto de representación de la realidad, es inexacto, mejorable y corregible, pero por eso particularmente no desecharía ni al mito entendido cómo una relación imaginaria con la verdad (Lo que no quiere decir que sea algo falso), ni a los símbolos con los que las culturas se han desarrollado y expandido a lo largo de la historia, es como querer escindirnos de las raíces que somos. Creo que lo que verdaderamente sucede allí afuera en el mundo no tendría necesariamente que estar desconectado de lo que sucede adentro, en el interior del cerebro límbico de cada persona. 
No sé...¿ Qué pensás David Paraire Brugués?
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David Paraire Brugués Muy interesante esto que dices Emanuel Szewczyk. No te puedo crear una antítesis para nada. Hay coincidencia. Pues pienso que el significante observado crea los significados interpretados por nosotros como humanos cognitivamente falibles; y estos, las realidades; unas realidades inevitables que se expanden y transforman en mutación continua. Claro que ninguna creencia no puede ser falsa ya por el solo hecho de existir y aparecer en la imaginación como ilusión, o en el pensamiento individual o de comunidad, por esto puede decirse que hay realidades en potencia como simiente germinativa, y que intervienen y se afectan en la diferencia. Y Luego el papel de la expresión, del lenguaje, del pensamiento... Bidireccionalmente retro-alimentados, creando la cultura, creando el mito, las realidades, solo por el hecho de creación y transmisión de significados han de ser verdades. Y sus múltiples interpretaciones ciertas por extensión. Como dices a la perfección: "no quiere decir que sea falso para nada". Teníamos por aquí, un gran autor, muy sorprendente, lamentablemente fallecido recientemente, el profesor Gustavo Bueno, con sus opiniones y puntos de vista particulares (y que no necesariamente yo comparto en su integridad); él hablaba del mito de la cultura, como del mito de la caverna, pero no solo en relación a lo imaginario, o a las creencia distintas, también en relación al pragmatismo humano, en la vinculación de realidad a creencia, y de ahí al conflicto entre humanos por intereses y como desarrollo de lo ideal, de las voluntades fundadas en el conocimiento, y como producto de construcción de las culturas, y no a la inversa. Pero el mundo mismo es una creencia inefable, y por tanto un mito que desarrolla sus realidades mediante el relato, creando en cada comunidad particularidades que llamamos ahora cultura, como en cada palabra, y en cada pensamiento, y en cada identidad como mito. Y la cultura como todo lo otro, es una paradoja dentro del discurso. Pues ella es al mismo tiempo un mito. Un mito tan grande y tan cierto como la realidad. Unos y otros , aquí y allá, debemos aprender a ver en el otro a nuestro semejante de verdad en la diferencia, y en éste semejante, a un ser cuya mirada es capaz de encontrarse a la nuestra. Por suerte en filosofía, a pesar de las querellas, y las divergencias, guerreando en los distintos sistemas de pensamiento, creadoras de una historia, de multiformes relatos; muchas veces en parecido modo a las religiones, o a los intereses de la política. Nos encontramos agradablemente sorprendidos por algo curioso, y es que podemos acordar que la filosofía se asienta sobre un proyecto común: La búsqueda de un acuerdo entre los espíritus. Tal acuerdo es la problematización. Pues la problematización es solo el desaprender para encontrarnos en aquello tan socratico de: "Sólo sé que no sé nada". Pensar en nada, es ya pensar en algo, y pensar es saber de este algo, me parece, puede ser mucho, pues es pensar inconscientemente en todo. Y quizás, solo esto es lo que conecta a lo que sucede en el mundo del adentro con el mundo del afuera. Y el desacuerdo solo aparece en el empobrecimiento de la mirada como perspectiva única de lo concreto y literal, como hecho inapelable de un condenado pensamiento monárquico... ¿Y, que opina nuestro amigo común Luis Rey, si quiere opinar algo y juntarse a nuestros desvarios Facebookianos...? Saludos a los dos. Espero que resulte interesante el aporte del presente vídeo: 
https://youtu.be/VVvfsiNreSs
Emanuel Szewczyk Muchas gracias David por tu comentario, cala hondo y se ramifica en detalles a distintos tópicos. Comparto con vos al mundo como el gran mito, "Aquellas realidades que de tan implícitas, perennes e inherentes al ser humano, pasan desapercibidas muy fácilmente y no nos damos cuenta qué están aquí y allí, cohabitando con y en nosotros". Te soy sincero, no he escuchado aún la conferencia de Gustavo Bueno, no me falta interés y tendré paciencia para tomarme el tiempo y darle la atención que merece la reflexión y pensamientos de este gran maestro. Ahora remontándome a la publicación que dió origen a nuestro intercambio, en la entrevista el joven historiador Harari afirma la necesidad de distinguir entre lo que verdaderamente está pasando en el mundo y las ficciones que los humanos han estado creando por cientos de años para poder explicar o intentar controlar lo que pasa en el mundo. Para vos David Paraire Brugués, ¿Es realmente posible discriminar o separar lo uno de lo otro, habiendo sobreentendido que todo es un entretejido de relaciones?, y en caso de ser posible tal objetivo, ¿Tiene algún valor o sentido de finalidad?.Mostra la traducció
David Paraire Brugués Emanuel Szewczyk Gracias por tu amabilidad para ver en mí la capacidad de responderte tan graves problemas irresolubles de la filosofía... hahahaha
Y, además en un pequeño comentario en Facebook. Me halaga sobremanera, pero temo decepcionarte. Vas a te
ner que perdonarme si no cumplo tus expectativas, pues estas me sobrepasan totalmente… Hahaha

No sé si voy a saber o poder explicarme, pero heroicamente lo voy a intentar... Hahahaha 

1. -En primer lugar me preguntas, si es que he entendido correctamente, si yo creo que es posible separar la ficción de lo verdadero:

Yo no sé si se puede llamar ficción al mito. Mientras que toda ficción se transforma en realidad. Y, toda realidad es un mito como el mundo mismo y sus culturas. "¿Verdad, que tipo de verdad?" ¿Si todo es verdadero incluso el mito? ¿Entonces que podemos separar?, de esta quimera solo podemos separar ilusión de ilusión misma. Y, no en vano así lo hemos estado haciendo a lo largo de los siglos... 

-Pero si la pregunta concreta literal es: ¿Se puede? Solo puedo responder, que sí. Ciertamente se puede separar lo desconocido, en tanto a “como” hacerlo (método). Pero si desconocemos el qué (verdad/no verdad)… ¿De qué a qué hay que separar?
¿No es cierto que apenas vislumbramos en esas dificultades, la sombra de lo fundamental de algo en la pregunta del “Ser y tiempo” Heideggeriano? 
¿Pero a que objeto lleva separar lo desconocido, sin conocer previamente lo verdadero? 
Pero por desconocido, entendamos que sin saber o tener la certeza de lo que separamos. Entonces no sabemos lo que hacemos. Precisamente nos encontramos en el gran problema de lo cognoscible! 
Revisar: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Hans-Georg_Gadamer
Nuestro vano intento de separar lo que llaman ficción de lo verdadero, es la causa de la creación infinita de nuevos signos, de la creación y ramificación compleja de estos mitos: De las realidades. De las culturas. De las identidades. De los nuevos relatos. 

Dentro de estos inabarcables mitos, de nuestras complejas realidades (en plural), toda posibilidad en el momento del ahora de su producción, ha de ser ilusión, o posiblemente mejor: Ilusión ideal. Pues no es visible y tampoco tangible en su forma, y parte de la idea hacia la voluntad; y en el tiempo del presente en su producción; no tenemos alcance de la forma estable, clara, y de amplia perspectiva en la mirada de lo cognoscible; y si algo vemos, lo vemos a destiempo, como en partículas de polvo suspendidas y en movimiento a través de un casual rayo de sol. En el misterio de lo inimaginable. Solo, al intentar recopilar genealógicamente la historia del conocimiento, como de un pasado en el polvo depositado y sólido, estratificado; y lleno de huellas de sentido horizontal. En epistemes discontinuos y continuos (parecido al episteme Foucaultniano). Encontramos lo que parecen inequívocamente significados sólidos, y mínimamente estables y conexos. Estos pueden leerse, pero captar todo (absoluto) su significado original ya es otra cosa, fuera de nuestro alcance.

El tiempo tiene eso de paradójico con el sentido de los signos. Los signos del tiempo son el misterio de nuestro olvido y de nuestra certeza. Y la constatación solo de nuestra limitación.

Pero algo podemos vislumbrar del pasado en una profunda hermenéutica de los signos como significantes. Y, como significados, solo con la ayuda de la filosofía del lenguaje, tenemos la oportunidad de confrontarnos con una serie de autores, que han escrito sobre la experiencia humana de lenguaje, de sus diversas formas y manifestación, los elementos comunes. En esos mitos del mundo de los hombres, las realidades de las culturas, sus épocas y lugares. El lenguaje como espejo de una realidad y de unas experiencias esencialmente humanas.

Hay grandes autores que han orientado sus propuestas, desde partiendo de una determinada noción del mundo y manera de comprender las realidades. Hemos descubierto el lenguaje con su dimensión cultural, social, comunicativa y ética.

La hermenéutica permite comprender aún más a la persona, en su experiencia constructiva de su realidad y de su conocimiento. Al estilo de uno de los grandes, por ejemplo: "Hans-Georg Gadamer" que pretende entender al hombre en su totalidad, por medio de la experiencia del lenguaje y la interpretación como inherente a la persona. Pero al mismo tiempo sé irrenunciable para la humanidad toda deconstrucción posible, para el entendimiento. Derrida es otro gran maestro, ejemplo de esa deconstrucción necesaria y sorprendente. Y, no, no creo que la hermenéutica pueda armonizarse de algún modo con la deconstrucción. De hecho nunca fue posible el dialogo entre estos dos grandes maestros. Y, por tanto, no es necesario “creer en el diálogo” para intentar llevar a cabo esa empresa. Pues el concepto de “diálogo” es lo que vincula las nociones de “comprensión” y de “lectura” en la hermenéutica y, en particular, en Gadamer. Mientras que en Derrida es un desmontar pieza a pieza destruyendo la metafísica de la presencia, una lectura de la diferencia. ¿Cuál es, entonces, la cuestión? ¿Y, de qué manera hacer lo que pides, si la pregunta formulada ya queda absurda y desprovista de objetivo?

Por esto no sé si tal pretensión es factible o solo una quimera más de nuestra humanidad. Una reacción tardía y necesaria al dominio del fenómeno y de la interpretación que todo lo cubre y todo lo permite. Si en el posmodernismo se había declarado: no hay hechos, sino puras interpretaciones, llegando al paroxismo de declarar que una guerra no existe porque se nos aparece en las pantallas como un mero fenómeno, como un puro efecto de nuestra mente al ver una imagen en televisión, el nuevo realismo viene a denunciar, en cierto sentido, que ese diagnóstico es insostenible. Pero no por eso falso. Tal como tú y yo coincidimos en afirmar. Por eso cuando hablas de ficción hay que aclarar que ficción para mí no es lo mismo que mito. Ficción es posiblemente más equivalente a ilusión para mí. Lo digo solo por intuición, y lo entiendo simplemente "a modo de un temple que haga posible que las palabras vengan a ponerse en su lugar, al ser llamadas, y tengan voz". Mito, tiene la voz, el discurso de la ilusión sin ser para nada significado de ficción. 
De ilusiones como de verdades hay muchos tipos. Mientras que la ficción es solamente una pretendida no verdad, para distinguir en dicotomía a la verdad. Esta dicotomía simplista, la veo yo irreal. O, ya que usas en tu pregunta la palabra "ficción" (en referencia al texto de Yuval Harari, él se refiere a ficción, como mitos en narrativa, admite), distinguir y separar así, es lo que sí puede llamarse realmente ficticio o por lo menos improbable de conseguir, para mi modo de ver. Y, a razón de tal visión tener así, la precaución de procurar en lo posible de no caer en la trampa de lo binario, esa manía característica de occidente, y que muchos occidentales tenemos como tentación. Seguramente a consecuencia de la dualidad monista de las dos substancias, de lo material y lo espiritual.
Resposta
1
21hEditat
David Paraire Brugués 2. -En segundo lugar. Me preguntas a mí, si yo creo que esto tiene algún valor o sentido de finalidad:

Voy a extenderme mucho menos...! 

A. -Suponiendo que tenga un valor, el valor del mismo valorar. Como todo valor, es precedido por el DESEO (concepto de máxima subjetividad)... Va a tener el valor que le otorguemos cada uno de nosotros en nuestra individualidad, conciencia, momento, y circunstancia de la vida. 
B. -Suponiendo que tenga algún sentido, el sentido mismo es sentir. Como sentido (concepto entendido el sentido, como dirección de la razón o conocimiento vital. Como signo de ILUSIÓN.)... Ya vemos o intuimos que sí lo tiene, importe o no. Pues el intentar razonar y conocer es inherente a lo humano. Pero entonces no tiene un solo sentido, pues se trata de una multiplicidad de sentidos y entretejida en relación infinita. En conexión horizontal y vertical, continua y discontinua. En tiempo y a destiempo. Cognoscible y al mismo tiempo incognoscible (Lo innombrable y desconocido, el sin sentido, lo imprevisto). El sentido lo elegimos sin ver, o eso. Como una suerte de libertad pretendemos estructurar lo que llamamos el sentido de la vida y la experiencia de vivir y conocer, sin haber vivido y conocido todo. Como si la vida misma tuviera una meta donde llegar, o un solo sentido.
C. -Suponiendo finalidad, la finalidad misma ha de llegar y encontrarse en un final que se aleja cada vez más y más. Como finalidad especulativa (concepto entendido como referida finalidad para lo humano, la REALIDAD emergente)... No tiene otra finalidad que el de la filosofía misma, si es que esta tiene alguna finalidad para algunos de nosotros. La finalidad de la filosofía tiene la paradoja precisamente de la inutilidad. Pues es solo un camino que iniciamos sin conocer el final. Si la filosofía fuera útil, pues deja de ser filosofía. O, por lo menos, es un humilde filosofar como actitud (camino sorprendente) en nuestra vida.
-Y, finalmente para ir terminando... Filosofía es para mí ahora y aquí, tal como se plantea: Un ideario que intenta recuperar sin conseguirlo nunca, la relación con el objeto y los hechos. Pero al menos lo acerca y lo vislumbra algo, entendiendo este algo, como este saber del no saber nada, socrático... 
Y, a diferencia de la ciencia que al renovarse puede descartar casi todo lo pasado, la filosofía se renueva recuperando al mismo tiempo su propia herencia. Los problemas cambian, pero nunca se transforman en algo absolutamente nuevo. 
Decir solo que la ilusión es el secreto de la vida. Y, el secreto de la vida es desvivirse en la curiosidad para conocer una verdad que nunca hemos de alcanzar absolutamente. Posiblemente tal como tú haces al formular las preguntas, más otro, dando respuestas imposibles. Si diésemos respuestas firmes, pecaríamos del dicho y condenado pensamiento monárquico, del que estamos advertidos, tal como pretendían hacer infructuosamente los sofistas… Y otra vez, tal como terminé mi anterior comentario, recuperándolo, en lo más socráticamente posible, me veo otra vez, en la circunstancia de pensar a modo de un nuevo realismo encontrado y entendido tal como algunos lo entienden o encuentran, y atribuyéndolo como consecuencia del agotamiento del posmodernismo, para ser llevado irremediablemente a aceptar tal herencia antigua, solo para servir-me a decir a modo de salvación: 

"Sólo sé que no sé nada"...!
David Paraire Brugués En relación a todo lo anterior, solo queda sacar a colación este interesante vídeo como complemento, esperando que sea de vuestro interés: https://www.youtube.com/watch?v=ZrDif2WLkzM
Emanuel Szewczyk Has sido muy amable David, prodigando 'respuestas imposibles', ya que cada nueva vez que me acerco a ellas, se abre una dimensión distinta de significados y sentidos. Qué encontremos la dicha de siempre concluir: 'Sólo sabemos que no sabemos nada'. Un sentido abrazo.Mostra la traducció

David Paraire Brugués Gràcies per la entrevista Emanuel Szewczyk. És molt interessant!




La possibilitat de la il·lusió està condicionada pel caràcter emergent de la realitat. JULIÁN MARÍAS.
La posibilidad de la ilusión está condicionada por el carácter emergente de la realidad. JULIÁN MARÍAS.




El desig (del llatí desidium) és l'ànsia de satisfer una necessitat o una petició interior per a aconseguir alguna cosa. Es relaciona amb l'anhel (un fort desig) i l'esperança del seu compliment. El desig ha estat estudiat com a part de la voluntat humana, com a pulsió del jo i com a motor de l'acció, tant en la realitat com en la ficció. El desig s'acaba amb la satisfacció o consecució d'allò que es pretenia. 





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