miércoles, 27 de agosto de 2008

Caballos abandonados

Miles de caballos abandonados vagan por los desiertos de EEUU

El cierre de los mataderos y la crisis dan lugar a lo que ya se considera una "plaga", en el Santuario Denkai de Animales, en Carr (Colorado).

Caballos abandonados, en el Santuario Denkai de Animales, en Carr (Colorado).

En el imaginario de todos hay una foto en la que aparecen un caballo, un vaquero y un desierto rocoso: el viejo oeste americano. El animal es incansable y fuerte, y cuando hace falta lleva al vaquero herido a donde puedan atenderle. El tópico se ha quedado en el pasado; el presente dicta que en el oeste vuelve a haber caballos, pero ya no son las bestias heroicas de antaño; son simplemente animales abandonados. El desierto, especialmente en Colorado, está lleno de ellos. Hay cientos, tal vez miles. En EEUU ya se habla de "plaga".


La palabra la empleó la revista Time, que en una edición da cuenta del extraño fenómeno. Cientos de caballos abandonados en el desierto, muchos de ellos viejos y hambrientos, componiendo un cuadro tétrico. ¿Por qué? Por dos razones: porque las decisiones judiciales han acabado con los mataderos de caballos en EEUU, por un lado, y porque la crisis de las hipotecas ha obligado a miles de granjeros estadounidenses a dejarlo todo. Incluyendo a los caballos.



Los últimos tres mataderos equinos fueron cerrados en el 2007, después de que varios jueces emitieran sentencias contra el sacrificio de caballos para el consumo humano y los que por uno u otro motivo querían deshacerse de los suyos tuvieron que empezar a enviarlos a Canadá. Pero el costo del transporte se puso por las nubes, así que los estadounidenses, y sobre todo los sureños, empezaron a mirar hacia abajo, a México. Más barato, pero con menos miramientos. Todo parecía tan complicado que muchos simplemente optaron por esquivar las molestias y decidieron tirar sus animales a la basura; dejarlos en el desierto, que es lo mismo.

"UNA SITUACIÓN INQUIETANTE"
La clausura de los mataderos coincidió con la crisis inmobiliaria y todo empeoró. Cientos de hipotecas ejecutadas, cientos de casas abandonadas a la fuerza, cientos de caballos dejados a su suerte en pleno desierto. O miles. "La situación es muy inquietante --declaró a la revista Time la directora del Santuario Equino Dreamcatchers, en el estado de Colorado--. Empezó a finales del 2007, y ahora todo el mundo está muy nervioso". El tópico del caballo que se devora el desierto deja paso, poco a poco, a una historia triste: el desierto que devora al caballo.
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