sábado, 1 de marzo de 2008



El otro día escuché a un hombre comparar el proceso de pensar con una marquesina giratoria. El creía que los pensamientos fluían en un torrente continuo a través de nuestras mentes y se mantenía rotando alrededor. La buena noticia era, que si olvidábamos algo, todo lo que debíamos hacer era esperar unos pocos minutos y estaría nuevamente de regreso.

No estoy muy convencida de la teoría de la marquesina, pero sí sé que hay una infinidad de tipos de pensamiento. Uno planifica su día, sueña con excitantes eventos por venir, se preocupa de los seres queridos, uno apoya o critica a otra persona.

También tienes pensamientos que pueden elevarte o bien destrozarte. Estos requieren de un cuidadoso monitoréo. Existe una tendencia natural de repetir mentalmente la crítica y juicios que has escuchado sobre tu persona a través del tiempo. Esta tendencia se hace más fuerte para muchos jinetes cuando las cosas salen mal. Es muy fácil volverse contra uno mismo.

Es como si uno tuviera dos partes. Tu "Ser Verdadero" es lo que muy adentro te hace como eres, incluido tus talentos, creencias y valores. Tu "Ser Resultado" es el que transita en un cierto período y arroja un resultado externo. Cuando las cosas van en descenso para el "Ser Resultado", el "Ser Verdadero" puede convertirse en un crítico hostil.

"No puedes cabalgar. Nunca pudiste. Nunca podrás"
"Nunca serás suficientemente bueno"
"Tiene un buen caballo, pero no tienes el suficiente talento para montarlo"

Existen dos guerras. Una la percibes como un oponente externo y otra como una rabiosa crítica interna. Lo que alguna vez fue una fuerza unificada de fortaleza, se convierte al interior en una lucha dividida. Te debilitas externamente en forma dramática por tu propio auto ataque.

Cualquier jinete que se comporta de esta manera, nunca logra grandeza. Te atacas a ti mismo ya que no estás feliz de cómo estás actuando.

¿Alguna vez has observado a un equipo cuyos jugadores se tornan unos contra otros en tiempos difíciles? Cuando el sufrimiento interno se inicia, el equipo está disminuido. Lo mismo ocurre a nivel individual.

Tu eres todo lo que tienes. Tú tomas las decisiones. Tú cometes los errores. Tú eres el responsable. Tú eres el único que puede unificar fortaleza y coraje. Tú eres el único que puede sacar las cosas hacia fuera y convertirte en el talentoso jinete que verdaderamente eres.

Tu potencial es ilimitado.

Debes vivir este hecho sin importar como se estén desarrollando los hechos en el exterior. Deja que el poderoso "Ser Verdadero" permanezca incólume mientras que tu "Ser Resultado" tenga innumerables altos y bajos. Cuando logres alinear tu "Ser Verdadero" con tu "Ser Resultado" crecerás más fuerte para manejar las tormentas y experimentarás poder cabalgar como una diversión.

Para ayudarte a permanecer ahí contigo mismo, programa tu mente con afirmaciones. Una afirmación mantiene constante en tu mente, la verdad acerca de tu ilimitado potencial.

Programa tu "Ser Real" para estar siempre poderosamente positivo. Dile a ti mismo cuales aspectos de tu cabalgar están bien. Mira en el contexto de tu progreso en el último año. Identifica lo que te convierte en el único y felicítate. Refleja un cumplido que alguien te dio. Recuerda los triunfos que tuviste. Recuerda una pequeña victoria de tu pensamiento o de tu cabalgar en este día. Recuérdate de las buenas obras que has realizado para otras personas o caballos. Inunda tu mente con pensamientos positivos y poderosos sobre ti mismo. Ellos son la verdad.

Cuando tú cabalgues programa tu "Ser Resultado". Pretende que tu entrenador favorito o que un ángel está en tu hombro, susurrándote comentarios técnicos y alentadores. Permite que esas palabras te limpien. Si la crítica negativa muestra su rostro, simplemente aléjate del ser negativo y encamínate hacia tu entrenador o ángel para comentarios positivos.

Tu trabajo es saber la verdad acerca de tu potencial ilimitado y reafirmarlo todas las veces que sea posible.

Debes llegar a ser tu propio mejor y más poderoso amigo.


Prensa ACCM
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