miércoles, 12 de diciembre de 2007

*El relincho*




Vino rodando en el silencio oscuro

de la noche invernal desde muy lejos.

De restregarse en la distancia ardía

hasta trocarse en ráfaga de fuego.

Lo vió venir el bosque entre las sombras

y se puso a temblar de rabia y miedo.

Más el siguió su viaje de centella

y se perdió en la infinitud del cielo,

donde encontrar el sol de la mañana

para colgarse de su ardiente cuello

y retornar con él hacia los campos

que en la alta noche resonar lo vieron.

El relincho volvía a su caballo

que lo estaba aguardando en su potrero.

Emilio Frugoni

Los caballos, libro de poemas, 1960
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